La caída de los vivos

El Ente de las 45 calaveras | Capítulo 2

Después de la masacre en una escuela de los Estados Unidos, el Ente de las 45 calaveras entra a la acción para hacer sufrir a los humanos del lugar.


El Ente de las 45 calaveras

4 de abril de 2005. Salt Lake City, Estado de Utah, EE.UU. Un adolescente estadounidense vio un vídeo completo en la web profunda y nunca más fue el mismo. No estaba triste, ni atónito y tampoco quería comentar el caso a la prensa o por las redes sociales.

Estaba eufórico, porque se obsesionó con ser un “elemento faltante”. Fue a la escuela con la escopeta de su padre y mató a 45 estudiantes.

Cuando los policías llegaron al lugar, el adolescente se suicidó volándose la tapa de los sesos.

La masacre caló muy hondo en todo el país y en el mundo, como uno de los peores tiroteos. El desastre fue tal, que tuvieron que pasar varias semanas para limpiar los pasillos de toda la sangre que había en el lugar.

Ningún policía supo explicar por qué los cuerpos no tenían cabeza y cuál era la razón del fanático de los vídeos snuff actuó sólo en el tiroteo y no había manera de que él decapitara a las víctimas en tan poco tiempo.

John Donson era un adolescente estadounidense normal. Tenía 14 años, era de pelo rubio y de ojos verdes. Generó la envidia de muchos hombres, porque se notaba que tenía la suficiente personalidad para conquistar a cualquier mujer.

Le gustaba hacer deporte, era un verdadero atleta y muy escéptico con los fenómenos paranormales, aunque le daba curiosidad y veía vídeos relacionados con el tema.

Él fue una de las personas más afectadas de aquel acontecimiento oscuro. Nunca más fue el mismo, al saber que una de sus amigas, tan especial que quería pedirle que fuera su novia, murió asesinada en sus brazos.

Se llamaba Amber Clayton, una estudiante que tenía la misma edad que John, pero cursaba un año más arriba. Era hermosa y superdotada, la envidia de todas las mujeres de la escuela.

Un día, él fue al baño sólo después de entrenar y vio con el rabillo del ojo un cuerpo decapitado delante de él. No hacía nada, estaba atónito, veía la sangre y los gusanos de ese cadáver que parecía una marioneta.

Se dio cuenta que el cuerpo era de una niña, por su contextura tan fina y su vestimenta tan característica. Era una de sus compañeras, justo la que le gustaba y quería declararse para que estuvieran juntos, cuando estaba viva.

El horror invadió la mente y el cuerpo de aquel pobre muchacho. Los recuerdos de ella volvieron a surgir y empezó a llorar. No entendía lo que estaba sucediendo y quería salir del baño para respirar aire.

Pero, el espectro no iba a dejar que se escapara. Caminaba de forma extraña, lenta y parecía que se iba a caer al suelo, pero no pasaba nada. Hasta que alcanzó el cuerpo de John y una voz gutural le preguntó de manera sarcástica:

  • ¿Por qué no te fuiste con ella? ¿Eres un imbécil? ¿O un cobarde?
  • ¡¿Qué mierda eres?! – gritó el adolescente.
  • El que tiene el cuerpo que tú deseaste y dejaste tirado por tu cobardía, eres repugnante, ¿acaso no piensas en todo el odio que generas?
  • ¡¿Yo no soy un cobarde, ni un vanidoso?! – al gritar, rompió un espejo con tanta rabia, que el ruido se escuchó en todo el pasillo.
  • ¿Y por qué me dejaste? ¿Por qué no estamos juntos? – una voz familiar se hizo presente en el lugar – ¡Eres un cobarde! ¡Deberías estar muerto!
  • ¡Amber! De verdad… ¿Eres tú? – dijo John con una voz muy tenue y se arrodilló.
  • Si. A quién abandonaste y humillaste – gritó el espectro de Amber con una voz tan llena de odio que John no pudo soportar.
  • ¿Por qué…? ¿Por qué debo aguantar esto? – preguntó tristemente el adolescente.
  • Es el azar del destino. Tienes que morir y entregarte a mi. Amber está muy bien conmigo. Mejor de lo que hubiera estado con una lacra como tú – dijo esa voz gutural tan aterradora del espectro.
  • No quiero. Tiene que haber otra alternativa – John no podía hablar de tanta tristeza e impotencia.
  • Si no lo haces tú, lo haré yo – dijo la voz femenina semejante a la de su amiga.

Los vidrios cortados empezaron a moverse y a girar en un círculo exacto en el cuerpo decapitado de la que era su amiga.

Como si fuera la bala de un revólver, un trozo de vidrio perforó la carne de sus piernas y antes de que gritara, otro rebanó su lengua y parte de su paladar.

En ese momento, sintió que algo lo estaba ahorcando, para que no emitiera ningún sonido. El Ente lo estaba comprimiendo, hasta que los vidrios perforaron su cuerpo completamente.

El Ente no paró de reír, al ver la sangre del adolescente regada en todo el baño. Decapitó el cuerpo y consumió su alma.

Al triturarla con sus colmillos, una de las calaveras soltó una lágrima, mientras desaparecían del lugar.

Debido a los ruidos, Brandon Mitman, un guardia joven de 19 años del recinto se dirigió al baño y vió el cuerpo del joven decapitado. No pudo soportar la escena tan sanguinaria. Vomitó en un cesto de basura, y cuando se sintió un poco mejor, llamó al 911.

Los oficiales de policía no podían creer lo que había sucedido. Descartaron de plano un suicidio y empezaron a interrogar a varios alumnos, pero sin éxito alguno. La verdad no estaba a su alcance y tampoco lo iba a estar.

Dos semanas después del asesinato de John Donson, justamente en un día lunes, el jefe de seguridad de la escuela de comentó a Brandon que deberá tomar los turnos de noche. Él joven guardia aceptó y se sentía listo para cualquier situación anómala, porque no pensaba que el acontecimiento iba a repetirse.

Pero, su jefe no estaba atónito por su decisión. Él no se sentía bien, porque sus otros subordinados no querían tomar el turno de noche y las razones no lo convencían del todo.

Varios fantasmas decapitados circulaban en los pasillos de la escuela. Los registros de las cámaras de seguridad eran evidencia suficiente para respaldar el miedo de los guardias.

Cayó esa maldita noche de ese día. Brandon llamó a su novia, Rachel. Le dijo que iba a trabajar todas las noches y sólo podrían juntarse los fines de semana. Ella sólo acató con una voz forzada, simulando que todo estaba bien.

La sala de cámaras de seguridad estaba en el segundo piso de la escuela. El jefe de seguridad le enseñó cómo utilizarlas y los protocolos nocturnos de seguridad.

Con todo en orden, Brandon fue a preparar un café para analizar las cámaras de seguridad con calma. Pensaba que el trabajo era aburrido.

De pronto, las cámaras de seguridad empezaron a fallar, y cuando la conexión se restableció, los cuerpos de los 45 niños decapitados estaban caminando de manera torpe, como si fueran marionetas y se dirigían a la sala de cámaras de seguridad.

Brandon saltó de su silla y tomó su arma de servicio junto con una linterna. Empezó a recorrer los pasillos y no pudo ver a ningún niño, hasta que sintió como algo tropezó con él, y sin pedir perdón, continuaba su camino. Pero, sus ojos no podían visualizar a ninguna marioneta humana, por más que lo intentara.

Sin darse cuenta, el espectro estaba detrás vigilándolo, hasta que algo le llamó la atención y decidió ir tras otra persona.

Rachel quería terminar con la vida del joven guardia. No quería soportar más sus golpes, sus humillaciones y descubrió un secreto que no podía ocultar más. Sólo tenía que sorprenderlo de improviso, para que no utilizara su arma de servicio en contra de ella.

El Ente se acercó a la mujer. Al verlo, ella se aterró y estuvo a segundos de gritar. Pero, el decidió tomar posesión de su alma. Rachel empezó a caminar erráticamente, como una marioneta. Si no lo hacía, el espectro iba a matar a la joven mujer.

En el fondo, ella tenía mucho miedo y se estaba arrepintiendo por lo que iba a hacer. Era demasiado tarde, porque el Ente quería deshacerse de Brandon.

El joven guardia estaba terminando su recorrido por el tercer piso de la escuela. Cuando volteó, vio a su novia con un cuchillo, como si estuviera indecisa por lo que pretendía hacer.

Ella ordenó a su novio a que corriera y el espectro la hizo callar. Brandon estaba atónito, preguntó qué estaba haciendo en el lugar.

Como una marioneta, ella sonrió, caminó rápido y apuñaló a su novio en el abdomen mientras lloraba por todo lo que estaba sucediendo.

Luego,  enterró ese cuchillo 45 veces en el tórax de Brandon. El espectro dejó de controlarla, la miró de frente y le dijo con un tono sarcástico:

  • ¿No era tan difícil o si?
  • ¡¿Eres un monstruo?! – gritó Rachel con tanta fuerza que escuchó por todo el pasillo.
  • Si. Lo soy. Habito en cada uno de ustedes. Los humanos son tan débiles que no merecen habitar éste mundo – dijo tranquilamente el espectro mientras las “marionetas“ se acercaban al lugar.
  • No te molestes. ¡Me iré de éste mundo con mis propias manos! – dijo Rachel cuando colocó el cuchillo en su propio cuello.
  • Lo siento. Pero… Aquí, tus reglas no sirven – dijo el espectro, antes de que Rachel se suicidara.

Tomó su alma, una esfera blanca y luminosa. La quebró y todas las calaveras rieron al unísono.

Al día siguiente, nuevamente los policías llegaron a la escuela y pocos alumnos asistieron. El profesorado registró la asistencia, como cualquier otro día.

Los niños no tenían la capacidad de ver al Ente, ni cómo resistirse a su poder. En cambio, los adultos si podían ver ese rostro demoníaco y ser testigos de su poder sin misericordia. Ataca a sus víctimas, sin previo aviso, justificando sus acciones con el azar y el destino.

El Ente ingresó a la sala de clases. Los niños se levantaron de sus asientos con lápices y cuchillos cartoneros. Se suicidaron al unísono.

El profesorado gritó del horror y el Ente no paró de reír. Su risa se escuchó en toda la escuela. Se marchó del lugar con un rumbo incierto.

Todas las personas huyeron del lugar y la escuela fue clausurada.

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The Author

Mauro Gómez

Mauro Gómez

Tecnólogo en Informática Biomédica especializado en Marketing Digital, UX y Programación. Autor de historias de Terror de los tipos Uncanny y Psicológico