La caída de los vivos

Decadencia de un lobo | Capítulo 5

Henry Walker, un empresario que perdió su alma ante Lilith y se convierte en el Lobo del Averno. Una auténtica decadencia de un lobo.


La prensa informó a la ciudadanía sobre el suicidio de un exitoso empresario en Central Park. Noticia que remeció al mundo, porque guardó varios secretos que nunca serían revelados.

Henry Walker fue un empresario neoyorquino exitoso de 40 años, de piel blanca, ojos verdes, alto y musculoso. Pero, más allá del dinero y sus lujos, lo más importante para él, era su familia. Su esposa, Alice Walker, era una modelo muy conocida y juntos engendraron un hijo.

Ambos sacaron a sus familias de la pobreza y empezaron una nueva vida. Lo extraño fue que todo sucedió en un abrir y cerrar de ojos. Como si algo externo hubiera intercedido, para que todo fuera real. La gente dijo que el hombre realizó un pacto con Lucifer. Existía algo de verdad en esas sospechas.

Cada éxito sucedía muy rápido, como si algo externo hubiera intercedido para que todo se hiciera realidad. La gente empezaba a decir que el hombre había hecho un pacto con Lucifer, pero otros estaban felices de su éxito y había algo de verdad en esas sospechas.

Todo comenzó el 3 de julio de 1980. El adolescente de 15 años conoció a Alice, tenía la piel blanca y ojos marrones, la misma edad y provenían de familias muy pobres. Sus padres no podían costear una consola de videojuegos para entretenerse, pero se juntaban con otros amigos más pudientes y jugaban juntos.

A pesar de ello, no sentía conformidad al depender de ellos para jugar y le exigió a sus padres que le compraran su propia consola. Ellos le explicaron con amor que no podían comprarla, porque su situación económica no lo permitía. Él no lo entendió y corrió hacia su habitación y observó su tablero ouija colgado en una pared.

Cogió el tablero y comenzó a jugar. De pronto, el puntero se movió de manera inteligente. El aterrorizado adolescente preguntó, si había alguien en la habitación y el puntero se movió hasta completar 6 veces el nombre de Lilith.

  • ¡¿Mierda?! ¡¿Esto no puede estar pasando?! – gritó el adolescente.
  • Hijo, ¿estás bien? – preguntó la madre al golpear la puerta de su habitación.

Un olor a carne podrida y azufre invadió el lugar, junto con una cosa viscosa negra tomaba forma poco a poco, como algo queriendo tomar una forma humana, con el objetivo de interactuar con el adolescente.

Cuando terminó de transformarse, Henry visualizó con algo de temor a una mujer muy hermosa, vestida de negro, de piel blanca y ojos rojos penetrantes, como si lograra ver a través de cualquier alma viviente.

El olor empezó a tornarse insoportable. El adolescente intentó salir, pero Lilith lo inmovilizó contra una pared y lo observó fijamente a los ojos:

  • Hola Henry
  • ¿Q-Quién rayos eres? – dijo Henry asustado.
  • Alguien que desea ayudar y mi nombre ya lo sabes – dijo Lilith con una voz calmada
  • Esto es parte de mi imaginación. No es real. Jugué demasiado con ésta mierda de tablero – dijo el joven neoyorkino pensando en voz alta.
  • No estás soñando. Tienes un problema y quiero ayudar – dijo la madre de los demonios con la intención de negociar con Henry.
  • ¡¿No quiero nada de ti?! – gritó Henry.
  • ¡¿No te muevas, humano de mierda?! – gritó Lilith.

Como una especie de hipnosis, ella le dio la orden de calmarse y que se sentara en una silla de su habitación. Contra su voluntad, él siguió las órdenes con mucho miedo en su interior.

  • Te ayudaré a salir de la pobreza. Tendrás una mejor vida y no volverás a pasar hambre – dijo la madre de los demonios.
  • Eso es imposible. Nadie puede cambiar mi vida de la noche a la mañana – dijo el joven neoyorkino haciendo el inútil intento de resistirse al poder de Lilith.
  • Es posible, humano. Sólo debes cumplir tres condiciones. Pero, te advierto: si me traiciones, tendrás una vida horrible, querrás estar muerto. Tanto, que te suicidarás y tu alma será mía para crear un nuevo ser que destruya éste maldito mundo – dijo Lilith mirando a los ojos de Henry.
  • ¿Cuáles son esas condiciones? – dijo el joven resignado.
  • Deberás contactarme cada mes, no forjarás una relación con otra humana, no tendrás descendencia, serás mi fiel sirviente para toda la eternidad y construirás un altar para venerar mi imagen – dijo la madre de los demonios con una voz seria y algo gutural.
  • Si violo el pacto, ¿qué me sucederá? – preguntó Henry.
  • Haré de tu vida un infierno, hasta que desees suicidarte y tu alma será mía para crear un nuevo ser demoníaco que destruya toda la vida sobre la tierra – dijo Lilith.
  • No queda otra opción – dijo el joven neoyorkino.

Con ambición, terror y escepticismo, Henry aceptó el trato y todo cambió de forma repentina. Desde ese día, todo lo que tocaba se transformaba en oro puro.

Todas sus ideas se materializaron con el menor de los esfuerzos y nadie sabía cómo él podía emprender tan rápido. Empezó a amasar una fortuna, pero no era un hombre libre. Su deber era cumplir cada condición y se convirtió en alguien muy solitario.

Hasta que, el amor entre Alice y Henry transformó sus vidas en algo hermoso, ignorando a quién provocaron. Él violó el pacto que mantenía con Lilith.

Según las leyendas medievales, las súcubos son demonios que adoptan la forma de una mujer y mantienen relaciones sexuales con los hombres, al visitarlos en sus sueños. Ellas eran las informantes de Lilith y le dieron la información:

  • Henry fue infiel con una humana, mi majestad.
  • ¡¿Mal nacido de mierda?! ¡¿Todos los humanos son iguales?! – gritó la madre de los demonios con tanta fuerza que tembló todo el Averno.
  • ¿Cuáles serán las instrucciones? Ansío verlo arrodillado ante ti – preguntó uno de los súcubos.
  • Ese imbécil vivirá el infierno y nunca se apartará de mi lado, en éste reino – dijo Lilith enojada.

La madre de los demonios no perdonó a Henry y creó un plan macabro, el mismo para todos los que se atrevieran a desafiarla. Envenenó la mente de la mujer con la que estaba, para que fuera ludópata, alcohólica y drogadicta, para que peleara con él.

Las discusiones eran constantes y una de ellas fue brutal:

  • ¡¿Todo ese dinero gastaste en el casino?! – grito Henry.
  • ¿De qué te preocupas? –  preguntó Alice despreocupada – tenemos dinero de sobra, lindo.
  • ¡¿Y está mierda?! – gritó el empresario señalando las pastillas LSD en el velador – ¡¿Explícame?!
  • ¡¿No me hables de esa forma imbécil?! ¡¿Entrégamelas?! ¡¿Son mías?! – gritó su esposa.
  • No te reconozco. No eres la mujer con la que me casé – dijo Henry con los ojos llorosos.
  • ¡¿Deja de ser tan sensible?! ¡¿Bueno para nada?! – gritó Alice mientras se acercaba desesperada para obtener la droga – ¡¿Entrégamelas?!
  • ¡¿Ahí tienes tu mierda?! – gritó el emprendedor lanzándolas al suelo.
  • Gracias, amor mío – dijo su esposa más tranquila mientras las recogía.

Un matrimonio disfuncional no fue lo único que hizo la madre de los demonios. Según el equipo médico de el hijo que estaban esperando tenía malformaciones horribles. Al nacer, crecería sin piel y todos los músculos a la vista.

Con el pasar del tiempo, la situación entre Henry y su esposa empeoró. Él tenía una rutina que consistía en: levantarse, lavarse los dientes, tomar desayuno, ir a trabajar, llegar a su casa. Si existía un ambiente tóxico, salía a bares para pasar el rato.

1 de Octubre de 2005. Henry decidió suicidarse, porque no logró soportar la vida decadente que tenía.  Escribió una carta a su esposa y se dirigió a un parque con una cuerda. Después de meditar sobre su decisión, se ahorcó en el Central Park con la esperanza de descansar en paz.

Aquella carta nunca sería leída por su esposa. Su hijo sobrevivió al devorar los órganos de su madre. Ingirió el útero, los intestinos, el estómago, los pulmones y su corazón, con el fin de sobrevivir y evolucionar.

Cuando los médicos y las enfermeras entraron a la habitación de Alice Walker, presenciaron el horror. Algo parecido a un bebé humano, sin piel, con los músculos y la sangre a la vista. Gracias a sus malformaciones, tuvo un coeficiente intelectual más alto, siendo capaz de mover su cuerpo como un niño de 6 años teniendo pocas horas de vida.

Escapó del hospital dejando un rastro de sangre hacia Central Park. Sus heridas sangraban, pero no le dolían. Convivió con ellas y asumió que era un monstruo para el resto de la sociedad. No tenía un nombre, ni familia, ni hogar. Nada. Sólo tenía hambre que podía saciarse con carne humana.

Al entrar en el parque, encontró el cadáver de su padre. Lo reconoció por su olor. Por unos instantes, lloró como un bebé normal. Decidió dejar su cuerpo intacto, por sus acciones que escuchó al estar dentro del útero de su madre. La tristeza se transformó en dudas sobre sus capacidades y un odio muy profundo hacia la humanidad.

Mientras tanto, en Necrotia. Lilith solicitó a la Santa Muerte el permiso para mandar a los súcubos, con el fin de llevar a Henry ante ella y que recibiera su condena. Al revisar los antecedentes, aprobó la solicitud.

El empresario lo había perdido todo, sólo quería descansar en paz y sufrir la condena que le esperaba, como uno más. Sabía que su tormento se pudo haber evitado, si tan solo hubiera negado el pacto de Lilith y morir en el intento. Pero, ya era demasiado tarde.

Cuando Henry llegó a Necrotia mediante el Túnel de los Muertos, los súcubos lo atraparon con sus garras y se dirigieron al Averno. La Santa Muerte sólo observaba la escena, hasta que sus gritos cruzaron las puertas del reino de los demonios.

Los sirvientes de Lilith obligaron al ex empresario arrodillarse. Ella ordenó que levantara la vista y lo miró a los ojos, como el primer día. Pero, lo tomó del cuello y dijo de manera irónica:

  • Hola, imbécil. Bienvenido a mi reino.
  • ¡¿Acaso no pensaste cómo me sentía?! – gritó Henry.
  • ¡¿Más respeto conmigo, humano?! – gritó Lilith mientras lo atravesó con su cola – ¡¿estás hablando con la Reina del Averno?!
  • ¡¿Por qué me duele tanto?! ¡¿Estoy muerto y siento que me quemo?! – grito Henry con dolor.
  • Las almas no dejan de sentir, malnacido. Sólo viven en una dimensión distinta a la que estás acostumbrado – dijo Lilith de forma sarcástica – no me obligues a destruirte por completo.
  • ¡¿Eso es lo que quiero, furcia?! – gritó Henry mirándola a los ojos.
  • Esa actitud es lo que más amo de ti – dijo Lilith mientras le dio un beso y sacaba su cola del cuerpo del ex empresario.
  • ¡¿Qué me hiciste?! ¡¿No quiero tus besos?! ¡¿Maldita furcia?! – gritó Henry con furia.
  • Esos ojos de odio me gustan aún más – dijo la reina del Averno mientras lo abrazaba – pero, estás perdido en mi reino y así será por toda la eternidad.
  • Destruye mi alma, por favor – rogó el ex empresario con tristeza.
  • No descansarás nunca y me encargaré de eso – dijo Lilith con una sonrisa demoníaca.
  • ¡¿No quiero estar aquí?! ¡¿Mátame de una vez?! – gritó Henry con lágrimas en sus ojos – he tenido suficiente.
  • No he terminado contigo. Yo orquesté todas tus desgracias y no quiero acabar nunca. Serás mi fiel sirviente – dijo Lilith sarcásticamente.
  • ¡¿Déjame marchar?! ¡¿Destrúyeme de una buena vez?! – gritó Henry con rabia e impotencia.
  • Ya te lo dije. No mandas en éste lugar. Eres mío y puedo hacer contigo lo que se me plazca – expresó Lilith con una calidez maternal en sus dichos – cada demonio que ves es mi hijo.
  • ¿Qué pretendes conmigo? – preguntó el ex empresario resignado.
  • Serás mi mascota, pero no quiero que seas un cerbero. Serás un lobo demoníaco y conservarás parte de tu aspecto humano. Me servirás, hasta que me aburra de ti – dijo la madre de los demonios con determinación.
  • ¡¿No quiero ser tu maldito esclavo?! ¡¿Eres una furcia egoísta?! – gritó Henry con odio.
  • Claro que soy egoísta. Sino, no sería la reina de éste lugar – dijo Lilith mientras transformó al ex emprendedor en un lobo humanoide y de pelaje color escarlata – tu nuevo nombre será Vilserk, disfruta tu nuevo cuerpo.

Era una criatura imponente y muy fuerte contra quienes se le oponían por su pasado humano y capaz de salir del Averno, sólo cuando ella lo determinaba conveniente, para que se alimentara de carne humana y sembrara el terror. A pesar de su gran poder, no era más fuerte que su creadora.

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Lilith crea nuevos demonios y criaturas del Averno para su propio beneficio, con el fin de hacer la vida imposible a los humanos. Los aborrecía y quería obtener su energía vital para hacerse más fuerte.

Ella creó al Ente de las 45 Calaveras, pero ese era el nombre que le dieron los humanos. Pero, su verdadero nombre es Skullik y su función era custodiar las almas de aquel lugar maldito, para que ella obtuviera su energía rápidamente.

Skullik estaba cansado de seguir sus órdenes y quería tener el suficiente poder para vencerla, con el objetivo de ocupar su lugar. Intentó acabar con su creadora, pero todo fue en vano y tuvo suerte de esta con vida, en vez de ser consumido por ella. Logró escapar al mundo real para asesinar humanos y cumplir su cometido.

La furia de Lilith aterrorizó a todo el Averno, y desde ese entonces, no volvió a usar su morbosa y abominable creatividad. Hasta que, Henry violó su pacto de manera desafiante contra ella.

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The Author

Mauro Gómez

Mauro Gómez

Tecnólogo en Informática Biomédica especializado en Marketing Digital, UX y Programación. Autor de historias de Terror de los tipos Uncanny y Psicológico